Hola,
Empecé este blog un 24 de abril de 2021. No recuerdo la hora exacta, pero sí la sensación: la de abrir un espacio propio sin saber muy bien qué iba a pasar después, pero hoy es claro:
Este blog cumple 5 años.
Cinco años escribiendo, sosteniendo un formato que ya no está de moda. Cinco años entrando aquí incluso cuando nadie parecía mirar. Y eso, en sí mismo, ya es una celebración.
Este blog no nació para crecer rápido ni para convertirse en escaparate. Nació como un diario profesional, como un lugar donde dejar constancia de las cosas chulas que iban pasando en el aula, de los proyectos que funcionaban, de las ideas que merecían quedarse escritas antes de que el ritmo del curso las borrara.
A lo largo de estos cinco años ha habido de todo: cursos intensos, momentos de duda, épocas de mucho escribir y otras de silencio. También ha habido muchas veces en las que me he planteado dejarlo. Porque mantener un blog requiere constancia, y la constancia no siempre viene acompañada de aplausos.
Y aun así, sigo. Sigo porque escribir aquí me ordena. Porque me ayuda a mirar atrás y decir: esto también lo hice. Porque este blog es, de alguna manera, un hilo que conecta todos mis cursos, todas mis etapas, todas mis versiones como docente.
Pero este cumpleaños no es solo mío. A vosotros también os celebro hoy.
Porque un blog no se sostiene solo con quien escribe, sino con quien lee, aunque no diga nada. Cada visita es una forma silenciosa de compañía. Y saber que alguien se asoma a este diario, aunque sea un momento, da fuerzas cuando flaquean.
Cinco años después, este blog, que ahora mismo roza las 70.000 visitas sigue siendo lo que siempre ha sido: Un sitio donde guardar lo vivido.
Así que hoy celebro la constancia. Celebro no haberlo cerrado cuando dudé. Y celebro, sobre todo, que estéis al otro lado.
Gracias por leer.
Gracias por volver.
Gracias por acompañar en silencio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario